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Archive for the ‘Cinema’ Category

Según la Western Writers of América (“Literature of the West for the World”), Raíces profundas (1953) es el mejor western de todos los tiempos. El clásico de G. Stevens, cuyo título original es Shane, ha desbancado en esta clasificación reciente a dos iconos indiscutibles del imaginario cinematográfico de todos los tiempos: Sólo ante el peligro (High Noon, Fred Zinnemann, 1952) y Centauros del desierto (The Searchers, John Ford, 1956). Ahí es nada.

Raices profundas. G. Stevens, 1953.

Raíces profundas. G. Stevens, 1953.

Dejo aquí la lista con los 20 primeros puestos de un total de 100.  Aquellos que quieran consultar la lista completa para saciar algún tipo de querencia  pueden hacerlo pinchando aqui.

1. Shane

2. High Noon

3. The Searchers

4. Butch Cassidy and the Sundance Kid

5. Dances with Wolves

6. The Wild Bunch

7. Red River

8. Tombstone

9. The Magnificent Seven

10. Open Range

11. Treasure of the Sierra Madre

12. The Good, the Bad, and the Ugly

13. True Grit

14. The Shootist

15. Stagecoach (1939)

16. Unforgiven

17. The Man Who Shot Liberty Valance

18. The Outlaw Josey Wales

19. Ride the High Country

20. Jeremiah Johnson

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EL SPLAT PACK: Rob Zombie

Tal vez debería empezar hablando de los clásicos, pero me apetece más en este momento dedicarle unas palabras a una nueva generación de directores que están haciendo un cine de terror la mar de interesante y que creo que merecen un reconocimiento. Son: Rob Zombie, Eli Roth, Alexandre Aja, Greg Mclean y Neil Marshall, y se les conoce como el Splat Pack. Esta denominación, como casi todas, puede que se quede corta, o que se pase. Dos ejemplos: Edgar Wright, autor de las estupendas Zombies Party y Hot Fuzz; no suele ser incluído en el grupo y es un tío muy talentoso, que supera en muchos aspectos a sus coetáneos. Los que hacen Saw y sus secuelas (Leigh Wannel, James Wan y Darren Lynn Bousman), en cambio, sí suelen entrar en el pack, pero yo no los he incluido porque no me parece que estén al nivel de los otros y porque su saga ya apesta.

Como son un buen puñado y por motivos de extensión no podré hablar de todos ellos como se merecen, haré una división e intentaré dedicarle un post a cada uno, esperando ser breve y no cansaros:

ROB ZOMBIE

Para mí, el mejor de todos. Este músico, dibujante, escritor y director de cine es un tipo con un gran talento. Su primera película fue La casa de los 1000 cadáveres, de 2003, toda una experiencia. Se trata de un film desagradable hasta decir basta, con múltiples aciertos, pero también con algunos graves fallos propios de un primerizo o de alguien que quiere impresionar a toda costa. Su película debut es estridente y excesiva, pero a mí eso me gusta. Se puede decir que Rob ha querido entrar en el mundo del cine llamando la atención, y para eso nada mejor que un puñetazo en la mesa. La película cuenta la típica historia de un grupo de chavales y chavalas que se pierden en un sitio donde es mejor no perderse y acaban en la casa de una familia de psicópatas asesinos que se las harán pasar putas. Nada especialmente novedoso, pero su tratamiento sí que lo es.

Lo más interesante de la película es el punto de vista adoptado por el director, pues se interesa más por la psicología y los impulsos asesinos de la familia que por los pobres jovencitos. Rob Zombie había dirigido antes de esta película algún que otro videoclip para su banda (White Zombie) y para otra gente, y joder, se nota. La película es muchas veces videoclipera, pero nadie puede negar que el cabrón sabe usar una cámara. Hay numerosos contratipados (efecto que da la impresión de que la película no ha sido revelada, dejándola en unos pocos colores básicos muy exaltados), cámaras lentas, distorsiones, imágenes televisivas que parecen no venir a cuento… En fin, todo un festín visual, y gore. Pero como ya he dicho, esto a veces sobrecarga la película y la hace más efectista que efectiva.

De ella me quedo sobretodo con su arranque, donde conocemos al sucio Capitán Spaulding, un viejo payaso malvado que es todo un cabronazo (el actor y su caracterización son de 10), y con su finalísimo final. En general, la ambientación de la película y la galería de tarados que nos presenta es cojonuda. Rob Zombie, con esta y con su segunda película, a la que me dedicaré más abajo, se apunta al carro de las revisiones, homenajes, guiños, etc. de esas películas de serie B de antaño en las que primaba la cantidad (de sangre) por encima de la calidad. Así, lo que logra es una cinta slasher (jóvenes vs. maníacos) en su fondo, y una mezcla de muchas otras cosas en su forma. Pero todo esto no la hace mejor de lo que realmente es: la falta de un ritmo coherente a lo largo de todo el metraje, sus muchos excesos derivados de ese estilo barroco que mencionaba y las ansias de Rob por tocar tal vez demasiados palos, la limitan bastante. Pero da igual, porque mientras haya gente con una personalidad como la de este hombre, que no tenga miedo de hacer las cosas a su manera y que no se deje llevar por los moldes que impone el cine moderno (de terror, en este caso), podremos seguir disfrutando de películas con alma, tan escasas hoy en día. Por ello, amigos, vedla y odiadme por recomendárosla, pero seguro que no os dejará indiferentes.

La siguiente película de Rob Zombie llegaría en el año 2005, bajo el título de Los Renegados del Diablo (The Devil’s Rejects en inglés). Esta es bastante mejor que la primera, o por lo menos a mí me lo parece. Creo que se trata de una película más redonda, más madura, menos crispada. Es una continuación de la primera, donde asistimos a la huida y persecución de la familia Firefly, los heroicos asesinos de la primera, por parte de un despiadado policía con sed de venganza. Este punto de partida demanda un esquema más propio del western o del thriller que del terror puro, y eso es justamente lo que hace su director. Así, Rob Zombie rinde tributo con esta película a todo ese cine norteamericano de los 70 que innovó tantísimo en su momento e inundó el séptimo arte de propuestas refrescantes y novedosas. De esta forma, el reflejo de directores como Peckinpah o Leone se encuentra presente en la película desde la misma fotografía desértica hasta esos zooms, pantallas partidas y demás chulerías visuales.

Sigue siendo una película bastante cruel, e incluso yo diría que más retorcida por ser una obra menos dada a la fantasía que la primera, lo que muchas veces nos trae a la mente aquel maldito pensamiento de: “esto me puede pasar a mí”. Los parajes de Texas y su aire fronterizo, de los que tanto se han alimentado y se alimentan las películas, albergan una vez más a una grupo de personajes que se mueven entre cactus y serpientes, llenos de polvo hasta las cejas, y que intentan escapar de la arena manchada de sangre en un chevy descapotable. Mención especial merece el sádico policía que persigue a los todavía más sádicos asesinos. Lo interpreta William Forsythe, el típico actor solvente que sale en muchas pelis pero que nunca sabes cómo se llama. Su interpretación es dura y áspera, como los parajes en los que se desenvuelve. También es admirable el épico final de la película, del que no diré nada más que esto: los “héroes” de la tragedia se enfrentan a su destino de una manera impactante y sobrecogedora.

 

En el 2007 aparece Halloween: el origen, donde Rob Zombie se vuelve a adentrar en el terreno de lo siniestro y lo macabro, pero esta vez siguiendo el camino marcado por uno de los grandes, John Carpenter. Allá por 1978, el bueno de John se desmarcó con una película puramente slasher que atemorizó a todas las babysitters rubias que esperaban a que los niños se durmieran para arrelingarse a sus macarras de instituto favoritos. Michael Myers era el hombre enajenado que mataba por amor al arte, en silencio, sin prisas, conocedor de su potencia infinita. Podías correr y él no, pero sabías que te alcanzaría. Tal vez lo que más perdure de esta película, además de su afable y cálido protagonista, sea la banda sonora. El tema principal lo podemos encontrar de nuevo en el remake de Rob Zombie, y se agradece porque está muy chulo.

 

La película de Zombie es básicamente un compendio entre remake y precuela, o sea, una “remuela”. Se nos muestra a un Mike Myers chiquetito, muy puteado por todos pero muy cabronazo también. Vamos, que lo mismo navajea a una rata que mata a palos a un compañero de clase. Luego el bicho crece y ya es un no parar. Juro por Dios que cada 5 minutos aproximadamente muere alguien en esta puñetera película, más salvaje que la original, pero también más excesiva y algo menos inquietante. Mientras que en la primera te preguntabas cuándo atacaría de nuevo el amable Mike, en esta te preguntas cuándo dejará de hacerlo. 

 

Los actores son en algunos casos caras comunes en el cine de Rob Zombie, como su estupenda mujer Sheri Moon Zombie, el inquietante Sid Haigh o el hijoputa de William Forsythe. El papel del doctor Loomis lo hace en este caso Malcom Mcdoweld, que a su edad todavía sigue intentando sacarse de encima su papel de Alex en La Naranja Mecánica, y que deambula últimamente por telefilmes y películas épicas de usar y tirar, a la par que sale en Héroes y en alguna que otra cosa más. 

Halloween: el origen es hasta la fecha la última película de Rob Zombie, que no se ha cruzado de brazos y ya prepara la que será su nueva producción: Tyrannosaurus Rex, de la que no se sabe mucho pero sobre la que me iré informando. Parece que se trata de la adpatción de un cómic suyo, pero queda la duda de si será una película animada o no. Ya veremos… y la veremos, ¡porque Rob es mucho Rob! 

 

Ea, me voy. Después de daros la brasa durante un rato con este tío, os dejo solamente un vídeo de un falso trailer suyo que hizo para Grindhouse, el proyecto de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino. En EE.UU. se exhibía junto a otros falsos trailers (muy chulos todos ellos) entre la película de uno y de otro. Se llama Werewolf women of the SS (Mujeres-lobo de las SS) y ahí va:

 

 

 

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Un verano en el cine

Toda mi vida he querido ir a un cine de verano. Los he amado siempre, sin conocerlos personalmente, a través de las pantallas de otros cines más protegidos del mundo exterior, que nos enseñaban que había por ahí unos lugares semi-mágicos donde podías ver una película bajo un puñado de estrellas. En EE.UU., incluso, podías verla desde el coche abrazado a tu chica, pero debías llevar tupé y cazadora. Lejos de allí, en Ubrique, detrás de la casa de mi abuelo, había un cine de verano. Mi madre y mis tías iban a menudo. Allí vieron Dumbo, por ejemplo. 

Pero al nacer yo, aquello se llenó de coches sin parejas, y la pantalla se vació de imágenes. Hoy es un garaje.

 

 

Los cines de verano nunca han estado ahí para mí, o yo no he sabido encontrarlos. Hasta el otro día. Después de 4 años fuera, en Madrid, fui por primera vez a uno de estos lugares que hacen buenas a las películas mediocres, y hacen más llevadera la infamia de las peores. Al principio, la película era para mí lo de menos. El hecho de encontrarme al aire libre, delante de una gran pantalla, oyendo cómo la película recorría el proyector a duras penas y sintiendo el murmullo de la ciudad a mi espalda, era motivo más que suficiente de gozo. Pero resulta que la película se prestaba al momento:

 

La Novia de Frankenstein es la continuación de Frankenstein, película que ya comentó en su momento mi colega luisdefran en este espacio. Ambas están dirigidas por uno de los grandes pioneros del cine de terror de todos los tiempos, homosexual reconocido, espíritu atormentado, poeta del miedo: James Whale. Si la primera película del monstruo ideado por Mary Shelley es de 1931, esta segunda parte data de 1935, año más alejado del final de la etapa muda, lo cual le vino muy bien. Digo esto porque si bien la primera película arrastraba ciertos dejes propios del cine mudo que no le sentaban demasiado bien, en esta segunda el lenguaje sonoro se encuentra más afianzado y hace avanzar a la película con más suavidad.

 

 

Se trata de una gran segunda parte, que para mí no llega a superar a la primera ni mucho menos, pero que sigue estudiando con detenimiento las consecuencias de “jugar a ser Dios” y que nos muestra una cara un poco más amable del monstruo, que como todo ser vivo tiene sus necesidades y ansía mojar la polla garganta con un buen vaso de vino y luego secarla de nuevo con un cigarrazo humeante. De hecho, tal es el placer hacia la buena vida que termina sintiendo el bicho, que la película acaba con una genial frase que resume su postura vital a la perfección:

“Cariño, traéme un cigarro… ¡pero encendío!” 

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Hace mucho que no escribo nada por aquí, pero ahora que vuelvo a tener algo de tiempo y ganas me gustaría hablaros un poco de la peli que vi anoche en el cine. Se llama como pone arriba y su cartel es tan chulo como su nombre:

Hacía mucho que quería ir a verla, pero hasta anoche no encontré el momento oportuno para hacerlo. Todo el mundo hablaba muy bien de ella, y joder, no me defraudó en absoluto. La dirige Sidney Lumet, un veterano director de 84 añazos que empezó a hacer pelis a finales de los 50, previo paso por la TV. No en vano, a él y a otros directores de su época como Arthur Penn, Robert Mulligan o John Frankenheimer se les conoce como ‘La generación de la televisión’, por ser ese el medio donde se curtieron a base de bien.  El debut en el cine de Sidney Lumet fue un peliculón de tomo y lomo llamado Doce hombres sin piedad, que recomiendo a quien no la haya visto. Eso ocurrió en 1957. En el 2008 este hombre ha vuelto a parir otra gran película, que es la que nos ocupa (y entre medias más, claro está, pero no voy a hacer un repaso de su carrera ahora).

No quiero contar demasido de la película porque fui a verla sabiendo lo principal de ella y su negrísimo discurso perdió un poco la capacidad de sorprenderme. Aún así, la historia me dejó sin habla. Hacía tiempo que no veía una película en la que la historia (lo que se cuenta) y el discurso (cómo se cuenta) se necesitaran tanto y se alimentaran mutuamente tan bien. Y es que muchas veces ocurre que hay un buen material de partida pero no se sabe contar de la manera correcta, o al revés: lo que se presenta como algo vistoso y bien empaquetado, no oculta sino un gran vacío. Esta película, en cambio, está llena de codicia, engaños, traiciones, falsas apariencias, lealtades rotas y pisoteadas… de alegría de vivir, vamos. Y está contada con el nervio y la mala leche del mismísimo diablo, que en este caso sabe más por viejo.

Para contar una historia potente, hace falta un mecanismo igualmente poderoso. Y tanto la estructura del guión, como la planificación de escenas (encuadres, tomas, movimientos…) o la dirección de actores de Lumet son acojonantes. También es normal que esto sea así si llevas 50 años haciendo películas, pero no quedarte anquilosado, saber renovarte sin perder la esencia o ser moderno sin olvidar qué ha sido y qué es el cine, tiene un meritazo de cojones. Con esta película me pasó algo parecido a cuando vi No Country for old men, la peli de los Coen con Bardem, donde asistí a una clase magistral de cine casi sin enterarme. Cuando asimilas lo que has visto es cuando te das cuenta de que la cámara estaba en cada momento donde debía estar, y que se movía cuando se debía mover, porque de otra forma ya nada sería lo mismo.

El tema actoral también es de sobresaliente, con un Philip Seymour Hoffman que asusta, un Ethan Hawke algo eclipsado por el primero pero muy bien en su papel también, y el viejo Albert Finney, que siempre que lo veo en alguna peli se sale del pellejo y aquí no falla. Ah, y Marisa Tomei, la mujer entre los hombres, que cada vez está más rica.

Por todo lo anterior, amigos, id a verla al cine o bajáosla del emule, pero si es en V.O. mejor. 

P.D: Os amo.

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El veranete ya está aquí, sudamos como cerdosespines y merece la pena gritar fuerte por un helaito:

Este video pertenece a un recomendabílisimo peliculón llamado Down by law y está dedicado al mayor fan de Jarmusch que existe en la faz del Hoyo: kikeonu.

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Seguro que muchos de vosotros conoceis la serie de animación “Futurama”, la segunda hija de Matt Groening para la televisión, tras la emblemática y archiconocida “Los Simpsons”. Esta serie se ha ganado por méritos propios el tener su particular legión de fans. Estos méritos son entre muchos otros, el contar con una animación bastante currada y sofisticada, tramas complejas que parodian el genero de la ciencia ficción y un humor que no necesariamente ha de estar basado en la sucesión de gags visuales (como habitualmente ocurre en “Los Simpsons” o “Padre de Familia”). “Futurama” tiene personalidad propia y por ello muchos la hemos sabido apreciar.

Lamentablemente hace más de cinco años que la serie se canceló. Las cinco temporadas emitidas supieron a poco, pero los creadores justificaron su final alegando que producir a la vez tanto esta serie como “Los Simpsons” no era una tarea fácil y que esto estaba influyendo negativamente en la calidad final de ambos programas. Así que, evidentemente, sacrificaron la menos exitosa.
Por suerte, parece que Groening y compañía han escuchado a los cientos de miles de millones de seguidores que reclamabamos justicia (y tambíen habrán visto las elevadísimas ventas que ha tenido la edición en DVD de la serie, seguramente) y han decidido crear una nueva temporada, en forma de cuatro películas, estructuradas cada una de tal forma que pueden dividirse en cuatro capítulos a su vez. “El Gran Golpe de Bender” es la primera de ellas, y, desde hace poco más de dos semanas, la tenemos ya en España.

Sin embargo, esta película ha sembrado la polémica en las entrañas de este pequeño rincón llamado ETCETERAMA…

POR QUÉ AMO “EL GRAN GOLPE DE BENDER”. Por Luisdefran.

La primera película de Futurama es el gran regalo de sus creadores para los fans. No sé qué temas trataran las otras, ni que tono tendrán, pero me ha parecido acertadísimo el aire de “¡hemos vuelto, chicos!” que desprende esta primera gran aventura. Desde la explicación de por qué han estado varios años “parados” hasta lo épico de su envoltorio, todo está hecho para que los que hemos contado cada día que ha pasado desde que acabó la serie nos regodeemos en cada detalle. Sí, tal vez si sólo has visto uno o dos capítulos alguna vez en tu vida no pillarás ni la mitad del argumento, menos de la mitad de la mitad de los guiños y, seguramente, menos de la mitad de la mitad de la mitad de las bromas. ¿Es esto malo? Ah, es que tenían que haberlo hecho para que todos la pillaran del tiriqui. Pues no. Para empezar, la película es la continuación de la última temporada, no puede partir de cero y, además, está claro que por cojones tenía que tener detalles llamémosles “elitistas” para los que hemos estado ahí y nos hemos visto las mil y una reposiciones de la serie en Antena3 y ahora en LaSexta. Vaya timo sería que no hicieran nigún tipo de referencia, homenaje o guiño a míticos capítulos pasados o a situaciones acontecidas anteriormente.
La amo porque conserva su personalidad, porque, a diferencia de la película de Los Simpsons, conserva el humor que siempre tuvo (ese humor geek que le caracteriza y que la hace única), porque su trama coge tanto lo mejor de los capítulos épicos  de la serie ( “La Guerra es una M”, por ejemplo), de los complejos (“El Porqué de Fry”, “La Paracaja de Farnsworth”) y los romanticones o “bonitos” (“La Picadura”). Así, asistiremos a  liosísimos viajes en el tiempo y a la vez nos conmoveremos con el bueno de Fry intentando, una vez más, conseguir a la uniojo Leela.

En definitiva, me gusta porque, pese a los años pasados, es FUTURAMA es estado puro.  

 

 POR QUÉ ODIO “EL GRAN GOLPE DE BENDER”. Por Kikeonu.

Lo cierto y lo fijo es que no puedo competir con el futur-ramero Luisdefran en cuanto a conocimientos de la serie se refiere. Para empezar, no creo haber visto una temporada entera, o por lo menos no he seguido nunca la historia con una leve sensación de continuidad siquiera, así que me faltan muchos capítulos por ver. Me sé los nombres de los personajes, algunos detalles de la trama y punto. Eso sí, hubo un tiempo en que la amé de veras, la seguía con frecuencia e interés, y alababa sus virtudes como el que más. Tristemente, ese tiempo ha pasado. Por eso mi testimonio no será (no pretende serlo) tan válido como el de mi compañero, pero allá vamos.

La película, que dura 1h. 25min., se me hizo eterna. Empezamos a verla después de comer y cuando acabamos creía que ya era de noche, con eso lo digo todo (recordad lo tardecito que anochece ahora). Es confusa a más no poder, con unos saltos temporales chunguísimos y muy difíciles de seguir. Respecto a esto, debo reconocer que siento una especial animadversión hacia el empleo masivo de saltos temporales en general. Vamos, que como me pongas muchos patrás y palantes seguidos me pierdo. Y eso fue lo que me pasó con esta peli, tantos eran sus putos saltos. Luego está el tema de las bromas. Luisdefran dice que si son bromas geeks (coñas informáticas, ahí es nada), que si hacen referencia a capítulos épicos de la serie… En fin, yo no entiendo las bromas geeks, y la última cosa épica que vi fue Gladiator. Lo que está claro es que la jodida película no me hizo reír como yo esperaba, salvo contadas excepciones, como cuando alguien se caía o se daba un golpe, que esas bromas sí las entiendo y siempre me han hecho mucha gracia. 

Amigos que nos leéis, hacedme caso y no la veáis si no habéis visto 40 veces cada capítulo de la serie antes, que lo suyo es pillar las bromitas internas y pegarle un codazo al de al lado para decirle: “¿Has visto? Eso salía al final del capítulo 3 en la 2ª temporada… jejeje, que guay”.  

 

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Hola choutuberos, yiutubeantes y shutiubiferos. Otra vez venimos con los “Doblajes de coña hay en to los laos” o “Como cargarse por completo una peli (buena a priori) ”

El caso es que la semana pasada me descargué de internete una película danesa: El festín de Babette, de Gabriel Axel (que nadie diga que es gratamente recordable). La hallé de casualidad, me atraía el título y la información que leí, y me fijé que tenía un oscar a la mejor película extranjera en el 87. Esto me bastó para bajarla y verla. Además, para no calentarme la cabeza, tuve la desfachatez de descargármela doblada al castellano.

La verdad es que me resultó un verdadero coñazo, lo que se dice un tostón; tiene a su favor estupendos detalles y una salvable última media hora, pero su doblaje fue lo que realmente me mató cuando la vi. Éste no es tan horrible como el que hace un par de semanas nos mostró el amigo Luisdefran en Doblajes de coña los hay en “to los laos” pero podéis comprobar que también tiene cacaruca:

¿Os habéis fijado? ¿Habíais visto un video con un montaje más cutre? Bueno, eso es lo de menos ¿Cómo se explica que a una película con premios internacionales le hayan endosado tan nefasto doblaje?

En fin, aunque a mi me aburriera he de admitir que la película no está tan mal; si os gusta el tema culinario mínimamente algo disfrutareis (he leido que es la peli gastronómica favorita de Adriá, como dato curioso) . Más datos y sinopsis pinchando aquí.

Pues eso, por lo que más queráis, procurad que no os la metan doblada.

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