Pienso que al leer novelas (al igual que al ver películas, al oír discos, etc.), los factores ambientales que rodean la actividad son realmente fuertes en cuanto a la intensidad con que éstas sean experimentadas, al igual que los factores anímicos con los que nos encontremos a la hora de realizar dicha actividad; quiero decir que, entre otras cosas, influye bastante el estado de ánimo y las circunstancias en las que sea realizada para que gusten / emocionen / se disfruten o disgusten / aburran / se odien tales novelas (o películas, discos, etc.).
En cuanto a los factores ambientales creo que coincidiremos en que no es lo mismo, por poner el ejemplo, disfrutar de una película con la calidad que proporciona una sala de proyección (especialmente concebida para ello) que verla en una pantalla de ordenador (que, por otra parte, también tiene ventajas como permitirte elegir el momento de verla, poder interrumpirla, proporcionarte la intimidad o soledad necesaria, etc.), también cambia la percepción la cantidad y gustos particulares de las personas con las que las vemos, así como el estado personal de éstas como compañeras de visionado (por ejemplo, en ocasiones, ver una película con alguien con un exceso de predisposición puede provocar rechazo o, por el contrario, atracción hacia la película, o pueden contagiarte el sueño mediante bostezos (idem tú a ellos); incluso una multitud estrepitosa puede convertir terror en comedia). Puede que no sean mejores una opciones que otras (para gustos…ya se sabe), simplemente hacen percibir y/o sentir de distinta forma la obra visualizada y/u oída. Lo mismo sucede con la música, y como casos más opuestos se me vienen a la mente la notable diferencia que existe entre disfrutar de un concierto en directo y escucharse un buen disco en la soledad y oscuridad más absoluta.
También sucede que muchas de las obras han sido concebidas por parte de sus creadores para ser experimentadas en condiciones concretas. De esta forma, podemos encontrarnos películas para ver en pareja (nada recomendables), los recién citados discos para oír en soledad, música para multitudes alborotadas, revistas para entretener las evacuaciones fisiológicas (me refiero a cagar leyendo el jueves o el país semanal por ejemplo), u obras artísticas carne de museos. El problema es que en la mayoría de las ocasiones sucede que no se sabe si has elegido el contexto adecuado hasta que estás ya en ello.
El factor anímico es aún más radical ya que la mayoría de las ocasiones se enfrenta directamente con la obra experimentada. Este factor es, si cabe, menos controlable que el ambiental, ya que a veces no caemos en el estado de éste e ignoramos lo que nos depara la obra que estamos a punto de experimentar. En ocasiones, siendo conscientes de lo primero y previniendo lo segundo, podemos elegir el momento más idóneo para enfretarlos pero otras ni eso. Supongo que para eso sirven las etiquetas y las clasificaciones, para que sin saber realmente de que va la historia tener una idea de lo que nos podemos encontrar por similitud con otras que ya conocemos y, de esta forma no nos coja desprevenidos y no choquen radicalmente el estado personal con las sensaciones que se pretende proporcionarnos (aunque particularmente creo que la gracia es que sí que choquen).
Con las novelas, entre otras circunstancias tenemos el ritmo de lectura. Así, podemos optar, y normalmente lo hacemos según el tipo de lectura, ganas y tiempo disponible para ello, desde meternos el atracón de leer y bebernos en poco tiempo el libro que nos traemos entre manos (como suele ocurrir inevitablemente con los best-sellers y la comida ligera) hasta leer un par de páginas diarias antes de dormir.
Bueno, ya se que no he descubierto nada nuevo pero todo esto se me viene a la mente pensando en lo que disfruté con última novela que he leído: Los girasoles Ciegos, de Alberto Méndez. De lo mucho que empezó a gustarme desde el principio, siguiendo con el símil gastronómico, quise saborearla y digerirla bien, sin engullirla de golpe, y, por supuesto, no me arrepiento, ya que rápidamente me di cuenta del contexto y ritmo que debía darle a la lectura del libro para la buena digestión de la que hablo: nocturna y lentamente. Éste se encuentra dividido en cuatro tremendamente tristes historias contextualizadas en la posguerra española. Cada una de estas historias es una derrota ocurrida en un año muy concreto, consecutivamente del 39 al 42 y dudo que puedan dejar indiferente a nadie pero es difícil explicar las sensaciones que me producían… ¿alguna vez has sentido cómo se te anudaba la garganta mientras leías? Esa sensación de azogue es la que experimentaba, de forma que el nudo se iba apretado conforme iba finalizando cada una. Además de la innegable calidad de la novela en todos sus aspectos, se ha juntado todo aquello de lo que hablaba para que me marque: el estado de ánimo y contexto del que he hablado, digiriéndola de forma convencional: antes de dormir y en pequeñas dosis. No obstante, con lo que más he disfrutado y que destacaría por encima de todo es la forma en que la novela en conjunto es narrada, con un lenguaje muy poético y un estilo depuradísimo (no como este escrito).
Más o menos esas han sido mis circunstancias e impresiones de lectura de “Los girasoles ciegos”. En otoño se estrena la película inspirada en la novela que ha dirigido José Luis Cuerda, por lo que creo que es mejor leer el libro antes de que nos pongan caras a los personajes, aunque ya apareció una pequeña muestra del reparto en el telediario,y en mi opinión los actores (Maribel Verdú y Javier Cámara entre otros) que representarían a los personajes no pintaban nada bien de acuerdo a como yo los imaginaba. La adaptación del guión ha sido el último trabajo del recientemente fallecido Rafael Azcona, guionista de obras maestras como el Verdugo, aunque en esta ocasión no tengo ni idea de lo que puede suceder; quien sabe, podría salir una maravilla o un desastre absoluto. Pese a todo, tengo esperanzas de que al menos una de las historias (la segunda derrota con título “Manuscrito encontrado en el olvido”) no haya sido tocada en la película porque es muy especial y me parece inconcebible en el lenguaje del cine.
De esta forma, recomiendo su lectura así como la elección del momento idóneo, como con todo.

No sé si te lo dije, pero compré el libro en Semana Santa para regalárselo a alguien que ya lo tenía… Así que me lo quedé yo al final y aún no lo he leído, pues está en Ubrique. Pero en cuanto tenga tiempo y me halle en la tierra de los gamones lo haré.
Certera reflexión y bella recomendación Arenítico!
¡Qué emocionante es, ¿verdad?!
Me encantó este libro, y estoy deseando ver sus historias en la pantalla. La peli promete…
Pues yo salgo en la peli cantando!!!!! kiero verla ya!!!! cuando se estrena????? puede alguien decirmelo??????’ ……gracias……
adios
Cantando? Quién eres?
Arenas, tu estilo también es depurado, tio, que aunque todo el mundo (cuando digo todo el mundo me refiero esclusivamente a mí) haya leido “revistas para entretener las evacuaciones fisiológicas” tol mundo cree haber leido “para provocar las evacuaciones fisiológicas”, que hasta hay novelas de esas que se leen con una sola mano. Enhorabuena, muchacho, se ve que las disfrutao. Puedo leerla cagando?
Completamente de acuerdo, Lifeonmars, las cuatro historias son emocionantísimas. La película parece que trata la cuarta, que lleva el mismo título que el libro.
Figurante-cantante, según el telediario la película sale en otoño pero ya no sé más nada. Esto lo dice al final de este chungui-video:
http://es.youtube.com/watch?v=t7acG0JmGaE
Kikeonu, ya me contarás…
Pecutrenor: ¡anda ya! de depurao nada, lo que pasa es que soy consciente de que tenéis (vaale, teneemos) la mente mu sucia. .. estooo ¿a qué novelas en cuestión te refieres?
No puedes leerlo cagando, en todo caso haciendo de vientre, eso sí. Ya te lo he dicho, cagando se leen revistas.
Tranquilo que no voy a arrancarle las páginas pa terminar de rematar la faena….. Vargas Llosa tiene una biblioteca en el baño porque dice que allí está asegurada la continuidad de la lectura, y si él lee los libros de otros escritores allí, yo porqué no lo puedo preguntar?
Sería desnudarme demasiado reconocer que por mi casa anda una novela de esas, así que sólo diré que hace años me prestaron una y se titulaba “Confesiones de una desvergonzada” de la editorial Narrativa Erótica (ya ves), y el autor era Robin Book (qué memoria)….. macuerdo hasta del código de barras
arenas, que te pasa? ultimamente no pones na en el blog. A ver si cuando lo miroteo has cambiado el post, conio.
me voy a enfadar, proclamo
He leido el libro y tras meditar, reflexionar y pensar tengo que admitir que es muy bueno.
A parte, tengo hambre hasta luego.
Qué libro, el mio o el de arenas?
el del arenas, lo leí y me pareció bastante positivo, no es nada partidista pero da mucho que pensar de aquella epoca
bueno en la pelicula de este libro sale martin y aqui os dejo el blog
http://www.martinias.blogspot.com