En cuanto ví el trailer y leí las reseñas sobre ella en algunos medios, pensé que tenía que ir a ver esta película. Sabía que me gustaría, que me llegaría, que sería algo especial. Y así fue. Desde que empezamos a despertar y a tomar conciencia de la nueva realidad que rodea al protagonista junto a él, como él la ve, la película nos agarra emocionalmente y nos hace partícipes del proceso de adaptación que sigue el protagonista. Adaptación a una durísima nueva vida que mira cara a cara a la muerte. La película en definitiva trata de eso, de cómo manejamos la propia muerte cuando intuimos que el final se acerca.
Con el cuerpo entero paralizado a excepción del ojo izquierdo, el que fuera redactor jefe de la revista francesa Elle, Jean-Michel Bauby, decide aceptar su nueva situación con coraje, ayudado en gran medida por la motivación de escribir un libro sobre su experiencia, que logrará llevar a cabo dictando las palabras con ese único ojo sano. Bauby acude siempre a su memoria e imaginación para escapar de su cuerpo inerte y visitar otros lugares, reales o imaginarios. De ahí el símil del título: la escafandra (aquello que lo aprisiona) y la mariposa (su imaginación y sus recuerdos).
En ese sentido, la película discurre de un modo muy libre, con una estructura muy personal, salpicada de flashbacks y de momentos oníricos filmados con gran calidad y buen gusto. La fotografía es preciosa y preciosista, sobretodo a la hora de captar las imágenes que registra el ojo sano de Bauby, su único enlace con el mundo exterior. Y la música que acompaña a algunas de estas imágenes está muy bien elegida, como la canción de Tom Waits All the world is green, que escuchamos cuando el protagonista va con su ex-mujer y sus hijos a la playa.
Al contrario de lo que parece, La escafandra y la mariposa no es una película tristona, sino, en todo caso, triste. La diferencia entre ambas radica en cómo se aborda un tema de estas características, la forma en que se cuenta la tragedia de un hombre que ha de aprender a vivir de nuevo sin desandar el camino andado. Julian Schnabel, el director, opta por remarcar en este sentido momentos humorísticos que se fusionan a la perfección con otros de gran hondura poética, logrando un conjunto complejo y vital.
A todo esto contribuye el buenísimo plantel de actores que aparecen en la película, todos ellos perfectos en sus papeles, desde el propio protagonista hasta las mujeres que lo acompañan a lo largo de todo el metraje, increíbles y guapísimas todas (tardaré mucho tiempo en olvidar a la logopeda Henriette enumerando el abecedario ante la cámara). Y sin olvidar a Max von Sydow, cuyas dos apariciones son alucinantes, todo un regalo para los espectadores.
Sin más dilación, y a pesar de no haber comentado todo, pero sí algunas cosas, os dejo ya en paz. Ved la película sí podéis y disfrutadla.

Buena pinta. Tus comentarios me provocan ganas de verla en pantalla grande… a ver si surge la oportunidad.
A mi también me encantó. Buena mezcla de drama, humor, sentimientos, gran sensibilidad, estupendos diálogos y arte. Mucho arte.
Promete reflexión y angustia. Me recuerda a “Johny cogió su fusil”
Petenor! Qué haces por el submundo del blog? Ya casi se me había olvidao que escribí esto… La peli la ví hace ya unos meses, y me sigue pareciendo buena. No he visto “Johnny cogió su fusil”, pero he oído hablar de ella. También puede recordar a “Mi pie izquierdo”, con Daniel Day-Lewis, que tampoco he visto… El que la vio fue Arenas en mi casa cuando se quedó con nostros, a que sí arenas movedizas? Bueno, puede recordar a muchas, hasta a “Mar Adentro”, que con el tiempo me gusta cada vez menos.
Te via conta un cecreto: vi la peli con Almodóvar. Bueno, ca uno en su citio, pero entramos a la vé.
Es que me gusta la etimología y la antropología, kike, y eso no es todo, acabo de comentar en Diseño (toma ya)
Ahora me explico esas dotes interpretativas y to lo que os relaciona con el cine: si Almodóvar iba derramando energía, seguro que pasaste por el sitio; a que luisdefran estaba contigo?
Luis, una vez leí una encuesta sobre tías que opinaban de nosotros y decían que las descontertaban bastante los cambios repentinos de loock que los tíos tenían a bien autosometerse, no sería por eso que te dieron aquella invitación pa pringaos, por mucho que maremoto te quiera consolar? (mestoy partiendo el culo yo solo y mi familia me mira raro) y además, coño, que hasta yo mabía acostumbrao a tus bucles doraos… Un abrazo, canalla
Os quiero
TIBET LIBRE!!!
Aún no he visto “La escalafandra” ni “Mear adentro” pero por lo que sé de la película no tiene nada que ver con Johnny y sí que me recuerda a “Mi pie zurdísimo” (cierto Kike). Eso sí, ambas me encantaron y atormentaron a partes iguales. Supongo que todas ellas tienen en común la angustia, como dice Peretenol.
Por cierto, Petmenor, me extraña que no hayas mencionado el macabro chiste de la época de Yoni.
Para películas angustiosas “Gritos y susurros”.
Pon-nó me ze recuerda a la cecera er chiste eze, MACarenas.
“Mear adentro” iba de un tío que le quitaron el frenillo de la porra y el mismo dia le cortaron to el choco (circuncisión lo llaman los pijos), y a la semana le olía el cuarto-baño como la cama de un tigre, no?
Warrrrrrrrrggg…. qué güena está la cerveza